S&P ajusta a negativa la perspectiva de Pemex y CFE y advierte presión sobre finanzas públicas

El Universal

La calificadora S&P Global Ratings cambió a negativa la perspectiva crediticia de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, en línea con el ajuste reciente aplicado a México, lo que refuerza las señales de presión sobre las finanzas del país.

El movimiento refleja preocupaciones por el entorno económico y el impacto del respaldo gubernamental a estas empresas.

Un ajuste que sigue la tendencia del país

La revisión para Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad ocurre después de que se modificara la perspectiva soberana de México.

Entre los factores que explican este cambio se encuentran:

  • Crecimiento económico limitado
  • Restricciones presupuestarias
  • Incremento esperado en la deuda pública
  • Mayor costo financiero por intereses

La calificadora advierte que estos elementos podrían derivar en una consolidación fiscal lenta, lo que presiona la estabilidad económica.

El peso del apoyo gubernamental

Uno de los puntos centrales del análisis es el respaldo continuo del gobierno a ambas empresas productivas del Estado.

En el caso de Pemex, se considera altamente probable que el gobierno continúe cubriendo sus necesidades financieras, incluyendo el pago de deuda. La petrolera mantiene un perfil crediticio débil, con alto nivel de apalancamiento, liquidez limitada y flujo de efectivo negativo.

Además, sus subsidiarias —como PMI Trading, PMI Norteamérica, Mex Gas Supply y Deer Park— también fueron ajustadas a perspectiva negativa, al formar parte clave de su operación.

Para la CFE, el diagnóstico es similar. Su papel estratégico en el sistema eléctrico nacional y su vínculo directo con el Estado refuerzan la expectativa de apoyo financiero en caso de dificultades.

Riesgos adicionales: comercio e inversión

El análisis también contempla factores externos. Un posible deterioro en la relación económica con Estados Unidos podría afectar la posición externa de México.

A esto se suma el impacto de decisiones regulatorias y políticas, especialmente en el caso de CFE Fibra E, cuyo desempeño depende del negocio de transmisión eléctrica y de condiciones tarifarias.

En conjunto, la evaluación subraya un escenario donde las finanzas públicas, el desempeño de las empresas estatales y el entorno económico internacional están estrechamente vinculados.

El cambio de perspectiva no implica una baja inmediata en las calificaciones, pero sí anticipa un panorama con mayores riesgos si no se corrigen los desequilibrios fiscales.

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